27 feb. 2015

Vacaciones en Cuba ♡

Llevo muchos días y mucho tiempo pegada al computador tratando de escribir esta entrada. Me ha costado tanto porque es muy difícil hablar de Cuba sin referirse constantemente a su historia y a su contexto político y económico, y no creo que sea correcto hablar de mis opiniones al respecto en el blog, menos aún si es sobre la entrada de mis vacaciones. 

De verdad no sé cómo explicar por qué me gustó tanto Cuba sin explicarme un poco a mi misma. Les he contado un millón de veces que soy introvertida, que me cuesta hablar con la gente y que la mayoría de las veces me dan miedo las masas, las micros, la universidad y así vamos desglozando. El miedo nunca se me había pasado. Ni en otra región, ni en otro país, hasta ahora. Allá me sentí muy cómoda y feliz, y en gran parte es la gente la que te hace sentir así. Quizás estuve muy poco tiempo y mi opinión es solo la de una turista más, pero he sido turista en varios lados y nunca me había ido a dormir todas las noches tan contenta.


Creo que culturalmente Cuba es el país más maravilloso que he conocido. No porque todo sea bueno, nada nunca es perfecto, sino porque aún en el precario contexto económico - y que según todas las teorías de conducta que conozco eso tiene una gran inferencia- es inexplicable para mi, una nacida en el país cuna del neoliberalismo, que la gente sea tan feliz. Es feliz sin plasmas, sin 6 cuotas sin interés, sin ser el primer país con H&M en Latinoamérica, sin todas esas cosas con las que muchas veces los chilenos se alegran de vivir en este país.

Es una alegría que se contagia, y te hace replantear tus prioridades y hasta las cosas que creemos como necesidades, porque acá en Chile parece que tener un mall cerca es una necesidad para muchos. Y allá, aún con todo lo que les falta (porque sí, les falta ropa, electrodomésticos, artículos de aseo y muchas cosas que sí son necesidades) si les preguntas si son felices, aún después de pensarlo un rato y admitir que faltan cosas, se declaran felices.  

Pero en fin, no creo que hablar de eso acá sea correcto, son opiniones quizás demasiado personales y bueno, la idea del post es hablar de lo maravilloso que es Cuba y de todas las ganas que tengo de volver.



Cuba es como viajar en el tiempo. Los autos y la arquitectura se quedaron en 1960, e incluso mucho antes. Las tiendas y panaderías son muy diferentes a lo que nosotros conocemos. En toda La Habana vi tres farmacias y dos carnicerías. En las cafeterías venden más cervezas y bebidas que café, y no tienen café con leche porque la leche es muy escasa y la Laura se vio obligada a tomar café solo, cosa que no encuentro ningún sacrificio porque nunca había probado café tan rico como allá. 



No hay nada para comprar, ni tampoco hay publicidad. Lo segundo es bacán, lo primero no tanto. El tercer día necesitaba con urgencia comer dulces y no hay, o sea en Varadero si porque es para turistas y hay hasta Snickers, pero algo así como chicles o dulces chiquitos no encontré nunca en La Habana. Lo bueno de que no haya nada para comprar, es que no hay que llevar tanta plata, solo para comer y moverse por la ciudad. Sobreviví con $50.000 11 días, y la gasté casi toda en café y ron (para regalar, claramente), que también son muy muy baratos.


La comida no es nada de otro mundo. Me quedo con el pastel de choclo. No soy muy fan de los pescados ni mariscos y allá es lo que más hay: camarón y langosta como aquí sobran los completos. Lo que sí, es muy barato y los platos en general son muy grandes. Una langosta (entera y gigante) o camarones apanados más arroz con frijoles y ensalada sale 5 cuc, algo así como $2.800, y eso en lugares de turista, porque donde comen los cubanos es mucho más barato.  


Las mujeres son muy buena onda. Todo el rato te dicen mi amor y en ningún momento extrañé a mi mamá porque todas me trataban incluso con más cariño que mi propia madre. 
Si te pierdes, si no entiendes algo sobre absolutamente cualquier cosa, se dan el tiempo de explicarlo. Y de verdad se dan el tiempo, porque con la Laura no entendíamos bien la conversión de monedas y una señora que atendía en el baño nos escuchó hablar sobre eso y nos dijo "a ver chicas yo les enseño" y ahí nos tuvo encima de un lavamanos mostrándonos las monedas y durante 45 minutos intentó enseñarnos. Nunca entendimos eso si, pero de que lo intentó, lo intentó.



Si van algún día, lleven colonias o perfumes, maquillaje, toallitas, algodón y las típicas cosas de belleza femenina o cosas para niños, como juguetes, porque allá casi no hay, y es muy probable que mientras andan por la calle (sobre todo en la habana vieja) alguna chica les pida alguna cosita. 


Lo más bacán de Cuba es la gente. Siempre están dispuestos a ayudarte por si estás perdido. Con la Laura entramos a un café a tratar de entender un mapa y supongo que nuestra cara de "no tenemos idea dónde estamos" era demasiado evidente, y un tipo se acerco a ofrecernos ayuda sin que le pidiéramos, y también se ofreció a llevarnos al lugar al que queríamos ir. En gran parte es porque son muy buena onda y por otra es porque son muy jotes. Pero creo que no hay lugar de Latinoamérica que se salve de tener hombres jotes, con la diferencia de que el joteo cubano al menos no es asqueroso como el chileno. 

Jamás te van a decir asquerosidades o cosas sexuales como los viejos verdes de acá. Primero que todo, solo te dicen cosas si tú te acercas a hablarles, no andan gritando como enfermos por la calle. Por ejemplo, un día fuimos a la feria de antigüedades que está en la Plaza de Armas, y me quedé pegada viendo un libro que había buscado muchas veces. Apareció el vendedor, joven, alto, moreno y musculoso y ahora que lo pienso, demasiado guapo. Pero no me fijé mucho en él porque estoy pololeando y en esa etapa perfecta en la que de verdad no existe nadie más, así que fue como si cualquier fulano me atendiera. Pero ahora que lo recuerdo, era un adonis, un adonis que se llamaba Campbell, como la marca de sopas. 
Me preguntó de qué país era, de que si en Chile todas éramos tan bonitas, de qué por qué mi novio no me pagaba la universidad si es tan cara, que si yo me casara con un Cubano tendría todo gratis y lo que no, el cubano encontraría la manera de conseguirlo para mí, y bla bla. Me dijo que me dejaba el libro a la mitad si me tomaba a "un refresco" con él. Le dije que no, que tenía novio (pololo no porque en ningún otro lugar más que acá se ocupa esa palabra) y me dijo que estaba bien, que me dejaba el libro a la mitad igual por ser buena onda. 
Te recordaré por siempre Campbell.

La Laura cuestionó su homosexualidad allá con tanto hombre guapo y simpático.


Las fotos de la playa son de Cojímar, un pueblito a 7 kilometros de la Habana. No tengo fotos de Varadero porque honestamente no me gustó tanto. Es innegable que como buena playa caribeña es digna de postal; palmeras, agua de coco, mar cristalino, etc., pero es muy difícil pasar de La Habana, donde todo está vivo día y noche y a un lugar donde solo hay turistas y los pocos cubanos que hay, trabajan para otros turistas. 


Aún con todo el tiempo que me tomé para poder escribir sobre Cuba sin ser tan densa y compararla continuamente con Chile, creo que no dije nada porque no sé, me cuesta mucho hablar de Cuba como lugar turístico ლ(ಠ益ಠლ solo sé que es un lugar maravilloso en todo sentido; la arquitectura, la gente, el paisaje, el clima, todo. Si pueden, vayan, sí o sí.

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