26 ago. 2015

La nueva batalla contra la publicidad y sus ingeniosas formas de perseguirnos


Ya todos sabemos cuál fue la polémica. En un reportaje en la revista Sábado del El Mercurio, llamado "La vida sin flitro de las fashion bloggers", Pablo Courard, de la agencia de comunicaciones Alta, dijo en referencia a Valentina Ríos (@lefreakeschic) que la gente la seguía (y que ella era quién decía esto) porque sus seguidores son en su mayoría C3, o sea que aspiracionales, y que además las mujeres chilenas somos feas, y que de 10, una quizás salvaba.

Ya. Terrible. Por donde lo miremos, son unos dichos terribles. Terrible porque ser C3 nunca ha sido sinónimo de ser aspiracional, y porque nadie es quién para decidir quién es linda y quién no.
Pero el problema no es quién dijo qué cosa. El problema no radica en que sacaron de contexto a alguien, o que Pablo inventó eso y representa su pensamiento y no el de Valentina, o todas esas excusas por ambas partes que hemos leído estos días.  El problema es que esta forma de pensamiento, independiente de quién la diga y dónde, es el pensamiento que reina en las agencias de comunicación. Y son estas agencias las encargadas de llevar el mensaje de las marcas a su público. Y sí, su público somos todos nosotros, sobre todo las lectoras de este blog y de otros, las seguidoras de todas las fashion bloggers en instagram, etcétera.
El tema "publicidad" es un tema complejo. Mucha gente cree que ya perdió la batalla contra ella, porque parece una mole indestructible de la que ya no podemos escapar. Y en gran parte es cierto; no podemos no ir a un paradero que tenga afiches, no podemos no abrir una revista porque cada dos páginas, tres son de publicidad. Ni siquiera podríamos caminar tranquilos por la calle si viviéramos en constante lucha con la publicidad y la idea de "mundo" que quieren transmitir. Basta con prender la tele y ver esos espantosos comerciales de Falabella que tienen niños casi albinos, niños que jamás representarían el común de los niños chilenos. Y la peor parte es que si esa publicidad estuviera dirigida a las madres de esos niños mega rubios, ya, quizás, pero no, está dirigido a todo el público chileno.

Este tipo de publicidad masiva es algo a lo que ya estamos acostumbrados y que si tenemos un poco claro lo que somos y lo que queremos en la vida, no nos debería afectar tanto. La diferencia está en que cada día se hace más difícil escapar de la publicidad, porque esta se adapta a los cambios, y cuando las grandes agencias empezaron a notar que la gente huía de los grandes afiches y de los comerciales pomposos y cinematográficos, las agencias y las marcas se las idearon para seguir detrás de su público objetivo.


Hoy en día, casi todo el mundo vive conectado a las redes sociales continuamente. Las agencias notaron que cada día los jóvenes prendían menos la tele, así que en vez de buscar líderes de opinión por ahí, empezaron a buscarlos por las mismas redes sociales por donde su público objetivo se movía. De ahí nace toda esta idea de embajadores de marca, de los canjes y regalos, de los eventos, y muchas cosas que todos quienes sigamos a "gente influyente" hemos visto.

Es parte de nosotros como consumidores de medios no dejar que las agencias hagan lo que quieran con nuestros gustos. Ya no se puede luchar contra un afiche gigante, porque ahora la publicidad viene de la mano de esa gente que a la que seguimos porque los creemos cercanos, auténticos y especiales, así que cuando nos dicen "hey, consume esto, yo también lo hago", es como si un amigo nos ofreciera eso. Es importante mencionar que el problema no son los líderes de opinión o las fashion bloggers, sino las agencias que siguen creyendo que todos somos unos aspiracionales que seguimos a estas personas porque queremos ser como ellos, o peor aún tan "bonitos" como ellos. 

Parte importante de ganar la batalla contra esta nueva forma de publicidad, es demostrarle a las agencias que 1) no seguimos a cualquier persona porque sí, y 2) no pueden creer lo que quieran de su público. Y cómo se hace esto? primero, exigiéndole cosas a esos "líderes". Exigiéndoles la creación de contenido. Dejando en claro que no los siguen porque son rubios y bonitos, o porque pareciera que tienen una vida perfecta, que se la pasan todo el día en restaurants de moda y en eventos (que créanme, jamás han sido divertidos), sino que los siguen porque les gusta la manera en que piensan, escriben, lo que dicen o lo que de verdad hacen. Porque si la mayoría de la gente continúa siguiendo y validando a gente solo por la aspiración a ser como ellos, cuando ser como ellos es algo tan vacío y falso, las agencias seguirán pensando eso del público, y seguirán alimentando la segregación de la que Chile es tan víctima. 

Y lo último, que ya lo he dicho varias veces en el blog, es que sobre todo ustedes, cabras lindas, se crean el cuento. No sigan a nadie solo porque es linda, síganlas porque las inspiran a ser mejores personas; más inteligentes, más críticas, más soñadoras. No les den en el gusto a las agencias de que crean que siguen gente y consumen lo que estas consumen solo por el vacío y frívolo hecho de que son guapas, porque les van a seguir vendiendo ese estereotipo de belleza del que ya estamos chatas. 





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